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Congreso Internacional Jovellanos 1811-2011

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Congreso Internacional Jovellanos Segunda Jornada
Teófanes Egido analiza la espiritualidad de Jovellanos en la segunda jornada del Congreso Internacional dedicado al ilustrado gijonés.

La segunda jornada del congreso Jovellanos 1811-2011 se abrió con una conferencia en la que Teófanes Egido analizó la espiritualidad de Jovellanos y que el catedrático jubilado de la Universidad de Valladolid comenzó negando que la Ilustración fuese "algo unívoco, sino que hubo muchas ilustraciones y muchos ilustrados", lo que convertiría en una osadía cualquier intento de extrapolar un hecho particular para llegar a hipótesis generales. Egido lamentó "que aún no exista una Historia Espiritual de los Ilustrados", y explicó que, en el siglo XVIII, el concepto de religiosidad estaba "más emparentado con la ética, la estética e incluso el sentido místico que con los postulados de la Iglesia".

Una Iglesia, recordó, a la que se califica de "regalista" por depender más del Rey que del Papa y que fue objeto de no pocas críticas por parte de una Ilustración que pretendía avanzar hacia un modelo de sociedad laica a través "de una dignificación del estado seglar", potenciando determinados valores como la educación o la familia "y no callando sus reticencias hacia la vida conventual, aunque elogiando en muchos casos a los sacerdotes diocesanos, dando lugar a lo que podríamos definir como un anticlericalismo sectorial".

El investigador analizó la espiritualidad de Jovellanos partiendo de tres componentes, "la espiritualidad del seglar, la espiritualidad bíblica y cristocéntrica y la experiencia mística", añadiendo que "al hablar de espiritualidad en aquella época hay que unir ese concepto a lo que significaba entonces el camino de perfección, el modelo de santidad". Así, Egido fue desgranando cada una de esas partes para analizar la evolución de un Jovellanos que fue dejando marcas de su evolución en esos terrenos tanto en sus obras como en los hechos que jalonaron las diferentes etapas de su biografía.

La jornada tuvo continuidad con una serie de comunicaciones que analizaron aspectos muy distintos de la vida y la obra de Jovellanos, desde sus influencias anglosajonas (El influjo inglés en Jovellanos, de Juan José del Campo Gorostidi) hasta la gastronomía (Comer con Jovellanos, de Juan Luis Suárez Granda), pasando por una ponencia de Alba de la Cruz Redondo, de la Universidad de Valladolid, en la que con el título Imprimiendo a Jovellanos se preguntó por qué siendo tan prolífica la obra del ilustrado gijonés, él mismo dio a imprenta sólo una pequeña parte de todo lo que escribió. "Sus manuscritos sufrieron una serie de avatares que terminaron desperdigándolos", explicó la historiadora, "pero en esa decisión de publicar tan poco se ve también la mano del propio Jovellanos, que era muy crítico con sus propias obras y, además, tenía una concepción de lo que debía ser la cultura ilustrada que decía que no había que imprimir cualquier cosa, porque todo lo que se imprimiera debía tener una utilidad pública". Lo resumió muy bien el propio Jovellanos, recordó De la Cruz, cuando dejó escrito que "el ideal de política cultural pasa por la contención del furor de escribir".

Jorge Ordaz y Manuel Gutiérrez Claverol se ocuparon, por su parte, de las observaciones geológicas que hizo Jovellanos durante su exilio en el castillo de Bellver. Los investigadores recordaron que "el interés de Jovellanos por las ciencias geológicas es una consecuencia de su preferencia por las ciencias denominadas útiles", y destacaron que durante su estancia en Mallorca el ilustrado pasó "de la teoría a la práctica al aplicar sus conocimientos sobre estas materias, basados en autores franceses coetáneos, a un entorno natural concreto". Asimismo, valoraron que Jovellanos "participa del gusto, muy propio de la época, como vía para remontarse más allá y reflexionar sobre la naturaleza y el paso del tiempo, aunque al mismo tiempo manifiesta sus cautelas hacia la especulación y los sistemas geológicos", para concluir que, pese al "reconocido carácter diletante" de esas observaciones geológicas, "éstas son, tal vez, las más extensas, detalladas y de mayor calado científico que realizara el ilustrado gijonés en este campo del saber".

La segunda jornada concluyó a las 18.30 horas con una conferencia del escritor y expresidente del Principado Pedro de Silva en el Museo Casa Natal de Jovellanos.

Jovellanos y la economía

El apartado económico centró un tramo de las ponencias de la tarde, en las que Vicent Llombart abordó una comparación sistemática entre las figuras de Jovellanos y Campomanes, "los dos notables asturianos que alcanzaron gran relieve en la Ilustración española", a través del estudio del contexto histórico, a través de los dos principales retratos que se hicieron de ello (por Goya y Megs, respectivamente) y de sus sintonías y contrastes en sus pensamientos político y económico. Según Llombart, lo que tradicionalmente se ha presentado como una ruptura entre ellos, en el ámbito ideológico, tiene que ver más bien con "una evolución" y con "diferentes momentos en el pensamiento y la situación política de la época española de la Ilustración".

El peruano Pablo Fernández Luna, por su parte, parte del método de Jovellanos para examinar la realidad española y asturiana de su época, consistente en la combinación de los elementos estructurales de largo y mediano plazo con los factores dinámicos de corto plazo. Fernández Luna presentó el itinerario de dicha reflexión, en sus constantes y recurrentes planteamientos, y la originalidad desarrollada por Jovellanos en la España del Antiguo Régimen para pensar el trabajo como herramienta del progreso y de la superación del hombre social, pero sobre todo por su condición de factor superador de sus condiciones materiales de existencia, así como de sujeto transformador de la sociedad.

Joaquín Ocampo Suárez-Valdés, en este mismo apartado, quiso referirse a la evolución que se dio en el pensamiento de Jovellanos a la hora de comprobar cómo sus ideas se resistían a desarrollarse satisfactoriamente en la praxis, un progresivo escepticismo que se adivina en sus escritos económicos, solicitados siempre desde la propia Administración, que pasan de hacer gala de un cierto utopismo a adoptar un aire más escéptico cuando el ilustrado comprende la dificultad de que sus ideas terminen cuajando.

Inéditos jovellanistas

También hubo lugar durante las sesiones de la tarde para referirse a textos inéditos que se atribuyen a Gaspar Melchor de Jovellanos. Así, Elisa Martín-Valdepeñas Yagüe se refirió al Dictamen de la Real Sociedad Económica Matritense de Amigos del País sobre las urgencias de la corona, un texto encargado por el secretario de Estado, Francisco Saavedra (sucesor de Godoy) que pretendía buscar fórmulas para afrontar la difícil situación económica de la monarquía española, embarcada por Francia en una guerra contra Inglaterra, y de cuya redacción, según consta, se encargó el ilustrado gijonés.

En esa misma línea, Alfredo Soler Valdés-Bango habló en su ponencia de la posibilidad de que Jovellanos fuese el autor de unas notas manuscritas encontradas en la edición española, datada en 1787, del libro "Ciencia de la legislación", de Cayetano Filangieri. Elena de Lorenzo, por su parte, habló de cómo la imagen que hoy tenemos de Jovellanos comenzó a forjarse en 1797, cuando el ilustrado fue nombrado Ministro de Gracia y Justicia y se creó en torno a él un corpus poético en el que sistemáticamente es divinizado. La profesora de la Universidad de Oviedo presentó dos poemas inéditos que podrían añadirse al corpus ya conocido y que fueron escritos por autores inscritos en el círculo social más próximo a Jovellanos.

Palabras clave Gijón, Cultura, Congresos, 2012, 2016